Odio a mi ansiedad, esa que aparece cuando menos la necesito, esa que casi no me deja respirar. Odio mi ansiedad que no me deja vivir, aparece cuando menos la necesitas. Esos fantasmas con rostro, que a veces cuesta, hasta que te das cuenta el poder que tiene la mente. Cuando aparecen toca parar, respirar... Empezar esparcir esos miedos, como si fuesen humo que poco a poco se va esparciendo como motas de polvo, que acaba desapareciendo. 
Cojo aire limpio para soltar todo lo malo, sentirme renovada por dentro.

Mis fantasmas se convierten en ansiedad, aparece cuando más necesito estar fuerte y tranquila. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Visibilidad